lunes, 17 de octubre de 2011

¿Valoramos lo que tenemos?

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD. MADRID 2011.
Mes de agosto, un calor tremendo, tormentas de verano, duchas fresquitas, botellas de agua, tiques de comida, alojamiento al aire libre, actividades todo el día, oración por la mañana, colada al medio día. Fiesta del perdón, camina que camina, Via Crucis – Procesión, conciertos, catequesis, homilías. El Retiro nos ofrece conocer los movimientos, Órdenes religiosas, La Vocación …que maravilla. Tiques de transporte, en el metro todo el día, en las calles de Madrid no cabe ni una horquilla, de juventud rebosan llenos de alegría. Dicen dos millones que había en la Vigilia, que gran movimiento, que gran algarabía.
La visita del Santo Padre a Madrid. La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, qué duda cabe, fue un gran regalo que se nos hizo, cuantos valores encontramos, no solo espirituales, presencia de Cristo, fortalecimiento de la fe, comunión de la Iglesia, perdón, vocación, valoración del sacrificio, del sufrimiento…. Etc., también valores humanos, compartir, solidaridad, el ayudarse, el respeto a las horas de descanso, acompañar al que se siente enfermo…etc.
Pero lo que a mí más me ha cuestionado es sí sabemos valorar lo que tenemos y sabemos agradecerlo: “Arraigados en Cristo”, Camino, Verdad y Vida, para nuestra vida. El regalo de la fe. La Iglesia que nos acompaña y nos acoge. El Papa que viene a visitarnos y nos ayuda, nos guía con sus palabras. Cada una de las personas que nos rodean y que con su testimonio de vida nos fortalece. Y en el terreno más mundano, entre  los jóvenes peregrinos, venidos de fuera o nacidos en España, ¿valoramos la comida? Cuantas tarrinas de ensaladilla, cuantos batidos de chocolate, tirados porque no nos gustaban. Cuantos objetos abandonados quedaron al marchar, mochilas, colchones hinchables, quizá porque tenían un pinchazo, ropa…. “Lo tiro, ya compraré otro”, un mundo de consumo, de conseguir lo que quiero ya. Creo que en ese terreno tenemos que reflexionar.
Para mí los días de la Jornada fueron unos días cansados pero muy felices. Tuve la gran suerte de poder compartir con mi marido la responsabilidad del alojamiento y la acogida del Colegio Ciudad de Zaragoza, donde estuvieron alojados 1100 peregrinos italianos, que nos admiraron con sus testimonios, oraciones, disciplina y organización.
Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a un gran número de personas de la parroquia y a algunas que sin ser de la parroquia, en esos días, de forma callada, ayudaron muchísimo a que todo fuera bien con su disponibilidad, para limpiar, para acompañar, para acoger, para conducir, para controlar en la puerta, etc.  Muchas gracias a todos. Que Dios os bendiga.
Belén Pérez

martes, 4 de octubre de 2011

Artículo del Párroco sobre la JMJ

sábado 3 de septiembre de 2011

La JMJ: fiesta del orgullo católico


vidanueva.es

La Jornada Mundial de la Juventud de Madrid (JMJ Madrid 2011) ha sido un gran éxito en todos los sentidos, un gran momento de gracia para toda la Iglesia, y esto a pesar de algunos fallos organizativos que también es de justicia reconocer para poder disculparse por ellos ante los que tanto esfuerzo e ilusión han puesto por estar presente en la Jornada. Desaciertos organizativos que van desde la falta de traducción a otras lenguas en los actos o a una traducción totalmente deficiente, a alojamientos de acogida no adecuados, con falta de aseos y duchas, a falta de agua, de pantallas, de amplificación de sonido en el aeródromo de Cuatro Vientos con mucha gente que no pudo llegar al lugar que tenían asignado o que no pudo entrar, hasta lo que fue más grave de todo, la no distribución de la comunión en la misa de clausura, para lo que no se dio una justificación razonable — más allá del respeto por el Santísimo Sacramento, del ‘viento huracanado’ que voló las tiendas, del ofrecer el sacrificio por el Papa y de realizar una ‘comunión espiritual’, que muchos jóvenes no sabían en qué consistía. Estos fallos son difíciles de justificar, ya que ni la complejidad del evento, ni el desbordamiento de las previsiones de asistencia, ni el que muchos se apuntaran a última hora, ni las inclemencias del tiempo — el calor y las tormentas no son fenómenos raros del agosto madrileño — son excusas adecuadas. Una peregrina me decía simpáticamente que en Cuatro Vientos experimentó en pocas horas lo que se narra en el libro del Génesis y del Éxodo: el desierto, las tiendas arrancadas por el viento, el diluvio, la torre de Babel, los truenos y relámpagos, pero sin poder llegar a la Tierra prometida porque al final no pudo comulgar. Puede que en esto la organización haya pecado algo de orgullo, no dejándose asesorar por los organizadores de Jornadas anteriores para aprender de su experiencia y errores. Es un orgullo que parece darse en la Iglesia con una cierta frecuencia en la organización este tipo de eventos que hace que muchos errores se sigan repitiendo una Jornada tras otra. Creo que lo correcto respecto a estos desaciertos es pedir perdón a los que los padecieron, más que callarlos.
Antonio María Rouco Varela
Cardenal - Arzobispo de Madrid
Sin embargo, como decía, a pesar de estos fallos, la JMJ Madrid 2011 ha sido un gran éxito. Un éxito para toda la Iglesia, pero un éxito también personal del cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que apostó fuertemente por ella venciendo las resistencias de muchos. Él ya había sido responsable de la de 1989 en Santiago de Compostela, y experimentó lo significativo que es este evento para una Iglesia particular y para el obispo que la acoge. Ahora, al cumplir los 75 años, momento en que los obispos presentan su carta de dimisión al Papa, y cumpliéndolos el 20 de agosto dentro de la misma Jornada y acompañado por el Santo Padre, ‘movió Roma con Santiago’ para poder celebrarla en Madrid. Su coraje, perseverancia y buen hacer han sido justamente premiados y muchos de los que dudaban de la oportunidad y utilidad de celebrar esta Jornada en Madrid han tenido que reconsiderar su postura a la luz de los hechos. Es destacable por ejemplo, como varios sacerdotes de Madrid que eran algo contrarios a este acontecimiento y no habían puesto mucho entusiasmo en los preparativos, ahora hablan maravillas de él y del testimonio que han recibido de los jóvenes.

Confesión en el parque del Retiro

Hay muchos factores que han contribuido a que la JMJ Madrid 2011 haya sido un éxito, factores que están presentes también en las otras Jornadas. El primero de todos, como expliqué en otro artículo citando a Dietrich Bonhoeffer, es esa gracia especial que se vive cuando los cristianos como tales se reúnen; cuando esto tiene lugar con autenticidad es siempre fuente de una alegría espiritual especial que supera con creces las alegrías que puede dar el mundo. El espíritu cristiano también ayuda a vivir sin quejarse y superándolas las muchas contrariedades y dificultades de estos eventos de masa: hacinamiento, largas colas, medios de transporte desbordados, interminables caminatas... El soportar todo esto templa el espíritu y la generosidad y refuerza la fraternidad. Lo momentos de oración intensa en medio del ajetreo también agrandan el corazón y lo hacen más capaz de ensimismarse en Dios y dar testimonio de la primacía del Señor sobre todo lo demás. Detrás de todo esto y gracias también a su intercesión, está el Beato Juan Pablo II que, como dijo Benedicto XVI en la rueda de prensa en el avión en vuelo hacia Madrid, “fue realmente una inspiración la que recibió (...) cuando creó esta realidad de un gran encuentro de los jóvenes del mundo con el Señor”.
Vista áerea del Aeródromo de Cuatro Vientos
Al leer los distintos artículos que se han publicado sobre la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid, lo que sale a la luz son más los prejuicios y pre-comprensiones de los articulistas en cuestión que la realidad de la JMJ. El hecho de que cientos de miles de jóvenes, de distintas partes del mundo, con mucho sacrificio, aguantando un calor sofocante, y pagando de su bolsillo el viaje, se reúnan entre tantas calamidades sin quejarse y escuchen con atención y devoción a una persona mayor sin aparentemente mucho carisma y con un mensaje según muchos anticuado, es difícil de explicar con criterios mundanos. Para los que piensan que el hombre se mueve sólo por dinero, por el prestigio social, por el placer inmediato, explicar la conducta de estos jóvenes se vuelve casi imposible. Algunos apelan al deseo de tener vacaciones distintas conociendo a gente y durmiendo lejos de los padres, otros a motivos más inconscientes o sociales como la presión de grupo, y otros llegan incluso más lejos para decir que la religión ante el fracaso de la cultura actual, demasiado superficial y fragmentada, se vuelve un refugio necesario para la mayoría ante las grandes inquietudes de la vida (Vargas Llosa). Ninguna de estas explicaciones llega a convencer del todo.
Eucaristía de peregrinos italianos en un centro de acogida
De ahí el gran efecto de testimonio ante el mundo que tienen las Jornadas Mundiales de la Juventud. Son un signo que apunta hacia una dimensión trascedente, que al final es la única realmente capaz de explicar y dar sentido a este acontecimiento. Junto a esto, las Jornadas contradicen con la fuerza de la evidencia que dan dos millones de jóvenes ‘acampados’, el mensaje laicista que la Iglesia está en declive y que el catolicismo es cosa de viejos.
Esto explica también las fuertes reacciones en contra que se han dado en ciertos sectores de la sociedad, en algunos casos bastante violentas. Como dijo el Papa Benedicto XVI en la Misa con los seminaristas, “puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia”. Y, diciéndolo todo, ante estos ataques groseros de unas minorías, las autoridades civiles no hicieron lo necesario y oportuno para atajarlos. Esto ha llevado a que muchos españoles — no sólo creyentes, sino también laicos ‘sanos’ — se avergonzaran de la imagen que algunos estaban dando de España a los jóvenes venidos de otras partes del mundo. Y aunque estos ataques e insultos eran obra de pocos energúmenos ignorantes e intolerantes, la historia enseña que no hay que minimizarlos.
Vigilia de Oración - Aeródromo de Cuatro Vientos
Desde dentro, los católicos que hemos participado en esta Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, hemos tenido experiencias distintas, según la perspectiva desde la que las hemos vivido, aunque creo que todas ellas muy enriquecedoras. Diferente, de hecho, ha sido la experiencia de los organizadores, de los obispos, de los voluntarios y de los peregrinos. Distinta también ha sido la experiencia que hemos hecho los que nos hemos encargado de acoger a los peregrinos que venían. Así la he vivido yo, como párroco de una parroquia que ha acogido en su territorio cerca de 3000 jóvenes. 250 de ellos los había invitado yo personalmente; venían de un parroquia romana donde estuve de vicario parroquial y de la diócesis de Cagliari a cuyo frente está un obispo amigo, ex-rector del Seminario de Roma. Fueron alojados en un colegio privado que generosamente había cedido sus espacios. Los otros los colocó la organización en colegios públicos del territorio parroquial, en situaciones muchas veces no aptas, con instalaciones deficientes y con pocos voluntarios parroquiales para atender sus necesidades y que estaban desbordados. Los primeros en comparación con éstos sentían que estaban en un hotel de cinco estrellas. Esto me llevó a tener que hacer el trabajo de Marta y no el de María, debiendo ocuparme de la intendencia y no pudiendo asistir a la mayoría de los actos. Sí fui a una catequesis de los obispos de Milán y a la Vigilia y Eucaristía de Cuatro Vientos, quedándome a dormir allí la por la noche. Haciendo de Marta, experimenté lo que Benedicto XVI dijo con mucho acierto en su encuentro con los voluntarios: “Muchos de vosotros habéis debido renunciar a participar de un modo directo en los actos, al tener que ocuparos de otras tareas de la organización. Sin embargo, esa renuncia ha sido un modo hermoso y evangélico de participar en la Jornada: el de la entrega a los demás de la que habla Jesús. En cierto sentido, habéis hecho realidad las palabras del Señor: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35)”. De este modo, aún con todas estas complicaciones y los inevitables momentos de tensión, estas Jornadas han sido una experiencia inolvidable. Para mí, personalmente, y para otros con los que lo he comentado, ha sido una inyección de orgullo católico que necesitábamos. ¡Gracias, otra vez, al cardenal – arzobispo de Madrid por haber hecho posible la celebración de esta Jornada en nuestra ciudad, prestando así un importante servicio a su diócesis y a toda la Iglesia española! Necesitábamos todos recuperar el orgullo de ser católicos.
Celebración de la Misa de Clausura de la JMJ Madrid 2011
Aeródromo de Cuatro Vientos
El mensaje que trajo el Papa, sucesor de Pedro, no ha sido innovador —ya que esto no es lo que se espera en una JMJ —, sino un reiterar con fuerza pocas verdades fundamentales frente al relativismo de la cultura dominante, que se vuelve pragmatismo en la enseñanza universitaria. Esta es la gran cruzada que lleva a cabo el Papa actual desde el comienzo de su pontificado. Así, Benedicto XVI repitió una y otra vez que no hay que renunciar a la búsqueda de la verdad y resignarse al pragmatismo, que la verdad no es una ideología o una serie de ideas sino una Persona, Cristo, que se acoge en la fe y a la que uno se puede abrir solo en la libertad, un Cristo que no se puede separar de la Iglesia por Él fundada. Este mensaje con distintos matices lo repitió en los discursos que se fueron pronunciando a lo largo de estos intensos días: a los jóvenes en Cibeles, a las religiosas, a los profesores universitarios, a los seminaristas, etc. Cabe destacar el discurso centrado en el misterio del sufrimiento en la ‘Fundación Instituto San José’.
Juan Pablo II sobrevalorando en helicóptero Tor Vergata
en la JMJ del año 2000 en Roma
            Juan Pablo II, en la Vigilia de oración con los Jóvenes en Tor Vergata, en la Jornada Mundial de la Juventud del Jubileo del año 2000, al terminar la celebración, se despidió improvisando unas palabras que nos han quedado en el corazón de todos los que estuvimos presentes y que curiosamente no se encuentran en las traducciones oficiales de este acto. Dijo en italiano: “C’è un proverbio polacco che dice: ‘Kto z kim przestaje, takim si? Staje’. Vuol dire: se vivi con i giovani, dovrai diventare anche tu giovane. Così ritorno ringiovanito. E saluto ancora una volta tutti voi, specialmente quelli che sono più indietro, in ombra, e non vedono niente. Ma se non hanno potuto vedere, certamente hanno potuto sentire questo ‘chiasso’. Questo ‘chiasso’ ha colpito Roma e Roma non lo dimenticherà mai!”. Traduciéndolas: “Hay un refrán polaco que reza... que significa que si vives con los jóvenes, tendrás que volverte tú también joven. Así vuelvo rejuvenecido. Os saludo de nuevo, de modo especial los que están más atrás, en la sombre y no ven nada. Pero si no han podido ver, sí han podido oír este ‘barullo’. Este ‘barullo’ ha conmovido Roma y Roma no lo olvidará jamás”. Lo mismo podemos decir de Madrid. Nuestra ciudad no olvidará fácilmente esta Jornada Mundial de la Juventud.

Enlace a la sección sobre la JMJ Madrid 2011 de la página Web oficial del Vaticano 



viernes, 9 de septiembre de 2011

Y, en el silencio, se manifestó el Señor.

Para mí, la experiencia vivida en Cuatro Vientos, durante la Vigilia, tuvo un paralelismo  inconfundible con la experiencia que se relata, en el Primer Libro de los Reyes, sobre el profeta Elías, desmoralizado, cansado, esperando al Señor.

Mientras acechaba la tormenta o hacía acto de presencia, durante el vendaval o bajo la lluvia, se escuchaban distintas expresiones y se actuaba de formas distintas: unos jaleaban los rayos, otros se asustaban, algunos, los menos, marchaban. ¡Firmes en la fe!. ¡El Señor está en el rayo! ¡El relámpago es fuego y el fuego es el Espíritu! ¡Y en el agua!...
Muchos sólo observábamos expectantes, esperábamos, habíamos acudido a la Vigilia por ditintos motivos, supongo...

 

Se levantó un fuerte vendaval, se fue el sonido, la pantalla, la luz. Los cantos se extendían como una ola, comenzaban cerca del altar y se oía como el 'rugido' se acercaba hasta que llegaba a nosotros, que no sabíamos lo que ocurría. Entonces nos uníamos a esa 'ola' que se acercaba con nuestros cantos y rompía más allá de nosotros con los cantos de otros peregrinos que estaban aún más lejos. 




Entonces la ola no fue de cantos, fue una ola que traía el silencio, un silencio como jamás he sentido. No cabía otra postura, la adoración, todos de rodillas de forma prácticamente simultánea, entonces volvió la luz, el sonido y la imagen en la pantalla: El Papa con la Custodia en primer plano.


En ese profundo silencio surgió en mi corazón la imagen de Elías en la cueva.

Allí se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor preguntando: "¿Qué haces aquí Elías?". Y él respondió: "Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela". Le dijo: "Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor".
Y allí, como Elías, estábamos todos, habíamos acudido al encuentro con Jesús, permanecíamos de pie en Cuatro Vientos, expectantes.
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor.
Hubo un violento vendaval: no se hendieron las montañas, si alguna de las carpas, no se quebraron las rocas, sí aquellos que esperaban que huyésemos de forma despavorida y algún que otro paraguas.

Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del vendaval, truenos, relámpagos y una fuerte lluvia, pero nuestros cantos no cesaron, simplemente nos cubrimos y esperamos.





Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oirlo Elías, cubrió su rostro con con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva. Le llegó una voz que le dijo: "¿Qué haces aquí Elías?" y él respondió: "Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y
buscan mi vida para arrebatármela"....

Y llegó el silencio y, como Elías, doblamos nuestras rodillas y bajamos la mirada al suelo, firmes, de rodillas, nos mantuvimos ante la presencia del Señor, expresándole nuestros porqués, nuestros motivos para estar allí, esperándole a Él y recibiendo su consuelo, su paz...


..."Dejaré un resto de siete mil en Israel: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no lo besaron." (1 Re 19, 9-14. 18)

Y allí estábamos algunos de esos siete mil, con las rodillas dobladas ante el Señor, ante nadie ni nada más...
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Finalmente no estaba el Señor en la tormenta, ni en los relámpagos, ni en el viento, ni en la lluvia, el Señor llegó con inmensa majestad en medio de un impactante silencio...

¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!


    Solamente unas pocas líneas para expresar lo que ha significado compartir esta semana de la
JMJ con todos vosotros.

    Esta experiencia de convivencia va a ser inolvidable. Es reconfortante ver que la juventud está
viva, que no ha perdido los valores que nuestros padres se han esforzado en inculcarnos cada
día de nuestra vida.

    En una sociedad en la que parece que hacer el bien no está bien y que está de moda hacer el
mal, el ver a toda esta "Juventud del Papa" manifestar sin complejos que están orgullosos de
ser cristianos y de creer en Dios, hace que uno no pierda la fe en el ser humano.

    De verdad que no hay palabras para describir todas las sensaciones que llevo por dentro. No
ha habido día en el que no me haya emocionado por todos los gestos de cariño que habéis
tenido hacia nosotros. Aún después de un largo día de caminatas y de mucho calor, todas las
noches cuando volvíais a "vuestra casa", no os faltaba una gran sonrisa que regalarnos, que
hacía que nuestra labor como voluntarios cobrara más sentido si cabe.

    En una sociedad en la que agradecer las cosas cuesta cada vez más, os digo a vosotros:


Gracias por vuestra sonrisa.
Gracias por vuestra ayuda.
Gracias por vuestra comprensión cuando no hemos podido o sabido ayudaros.
Gracias por vuestra preocupación.
Gracias por vuestra paciencia.
Gracias por hacernos sentir bien.
Gracias por vuestra visita.
Gracias por vuestro cariño.
Gracias por vuestra generosidad.
Gracias por hacernos fácil nuestra labor.
Gracias por ser así.
Gracias por darnos las gracias.
En nombre de todos los voluntarios, os queremos decir gracias, gracias y siempre gracias.

Pablo

martes, 6 de septiembre de 2011

Con algunos peregrinos en la Parroquia...

Algunos de los peregrinos alojados en el Pabellón Villa de Madrid, con voluntarios de la Parroquia,
delante del Altar en Santa Catalina

lunes, 5 de septiembre de 2011

PROVIDENCIA DIVINA...


Despues de haber vivido muy intensamente los meses previos a la semana del 15 al 21 de Agosto, los que estábamos metidos muy a fondo en ese trabajo de organización, comentábamos que las jornadas de la J.M.J. iban a salir "más o menos bien" pues veíamos el dia a dia de las inscripciones de peregrinos., pero lo que no nos podíamos imaginar que el cierto "pesimismo" iba a dar un giro de 180 grados.
He podido constatar a lo largo de la semana del 15 al 21 cómo ha funcionado la Providencia Divina, en los momentos más dificiles apareciendo: colaboradores, soluciones rápidas a problemas, ayudas en definitiva.
Me queda el recuerdo y ejemplo de los "capos": sacerdotes y seglares, de los peregrinos que he tratado más de cerca en el Pabellón Villa de Madrid. Su cariño, su agradecimiento, su respeto y confianza, tambien las celebraciones Eucarísticas. La primera noche tuvimos la misa a la 1 de la madrugada, despues de un  duro día desde primera hora de la mañana intentando conseguir las acreditaciones, ese día ni comimos ni cenamos, pero mereció la pena. La amistad de D. Paolo ha sido muy positiva pues aunque hablemos distintas lenguas, nos une una misma fe.
Otro momento (de los muchos que han habido) fue cuando llevé a otro sacerdote en mi coche a la parroquia, pues quería celebrar la Eucaristía  a por las Formas Consagradas. !Cómo llevaba al Señor! protegido en el cuenco de sus manos, ibamos ambos en un profundo silencio., tambien fué muy entrañable la celebración.
Hay tantas vivencias con los peregrinos....... las cuales llevaré siempre guardadas en mis recuerdos
Charo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

ACUÉRDATE, SEÑOR, DE TU IGLESIA...





Estas palabras del sacerdote en la celebración de la Eucaristía, toman nuevo significado para mí en la Vigilia de Cuatro Vientos.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la Tierra, y, con el Papa Benedicto, con nuestro obispo Antonio María y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a la perfección por la caridad...
Y allí estaba la Iglesia de toda la Tierra con el Papa, el Obispo, muchísimos pastores y Tu pueblo...
Ahora, en mi mente, cada vez que se repiten estas palabras en la Misa, estoy en Cuatro Vientos...

EXPERIENCIA DE ACOGIDA DE UNA FAMILIA DE LA PARROQUIA

 
No podemos hacer nada que no sea dar gracias a Dios por lo vivido.
Sabíamos que nuestra participación como familia era la acogida de peregrinos. Ofrecimos dos plazas a nuestra parroquia. Nuestro querido párroco nos preguntó varias veces si seguíamos dispuestos y cuál era nuestra capacidad... El día que fuimos a recoger a los dos sacerdotes que esperábamos... habían cambiado por cuatro chicas, de la diócesis de Cerdeña. Nunca seremos suficientemente justos para agradecer a Dios y a nuestro párroco los bienes recibidos. Es difícil concretar en pocas palabras. Yo diría que el "romper el hielo" no  fue necesario. Partíamos del punto común de amor a Cristo y a la Iglesia, que se hizo realmente universal esos días. Nuestras Rapazas dijeron desde el primer momento que yo sería la mamma y Javier papá. Así nos tratamos los días que compartimos. Solo pensando que  "bendito es el que viene en nombre de Señor" esto se puede entender.Hemos sido muy afortunados por esta vivencia. Mi hijo estaba en Cuatro Vientos a pocos metros de ellas. Estaban pendientes de él... y él de ellas. Realmente se habían convertido en nuestras hijas en pocas horas de convivencia. ¿Quién lo entiende???? Para mi sólo el sentido de la Iglesia universal y Dios hecho carne. Mi hijo es un adolescente de 13 años que sabe que ha vivido algo especial. Solo dice con una sonrisa de oreja a oreja, que fue "guay" y que esto merece la pena. Está claro que no se trata de imponer dogmas, sino de proponer algo que llame a su corazón, y creemos que esto ha sido un punto de inflexión en su vida y en la nuestra. 
Echamos muchísimo de menos a nuestras ragazzas, y sabemos que ellas nos esperan en Cerdeña. 
El día que se marcharon, no pude hacer más que dar gracias a Dios... y a nuestro párroco por tanto bien recibido. Muchos amigos nos preguntan ahora por esos días. Nuestro Bien se hace Bien para muchos.
"Dios es providente". Esperábamos la llegada de nuestras "hijas" cada noche para poder compartir con ellas lo vivido en el día y charlar sobre nuestras vidas, las suyas, y la grandeza del Amor de Dios con nosotros.
Lejos de sentimentalismos temporales, pedimos al Señor seguir este camino de aprendizaje con los que estáis por delante de nosotros y  nos enseñáis con vuestra vida lo que es la auténtica alegría de sentirse Amados.

Con María, damos gracias a Dios.
Un abrazo a todos.
Cova, Javier, Edu y Alvaro.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cristianos ¿Quién dijo tristes?

Durante la espera para el comienzo del Vía Crucis, fuimos amenizados por una monjitta portuguesa que desbordaba alegría y energía. Trataba de contagiar a los compañeros de su grupo y, cuando no lo conseguía, buscaba otro grupo. Con ellos aprendía canciones, retahílas, bailes y los compartía con su grupo y con cuantos quisieran participar. Posó con quien quiso tener una foto de recuerdo y nos deleitó con bailes como los que vemos en los vídeos.

  
___________Vídeo 1

Vídeo 2_____________

Catequesis en el pabellón 9 del IFEMA



El jueves 19 quería asistir a una de las catequesis que se impartían ese día y opté por asistir al Claret, la más cercana en castellano. Finalmente tendría que llevar al Cardenal, que daría su catequesis y celebraría misa en italiano en el pabellón 9, al hotel, al finalizar, por lo que decidí estar desde el principio en el pabellón.
Al llegar comprobé la ingente cantidad de jóvenes que se 'apiñaban' en el pabellón, unos 15.000.
Estaban bailando y cantando animados por grupos desde el escenario.
Un vistazo rápido alrededor, necesidad de captar esos momentos en imágenes, aunque el móvil sea malo.
Me llama la atención la alegría, los grupos que continuan llegando y la cantidad de jóvenes confesándose en un ambiente de naturalidad absoluta.Entre tanto el Cardenal está charlando tranquilamente con distintos grupos y haciéndose fotos con ellos que le saludan como si le conocieran desde siempre y él responde muy cercano de la misma forma. Por megafonía se indica que va a comenzar la catequesis y proponen ir haciendo silencio, prepararnos interiormente para escuchar con atención. No fue necesario más de un minuto para sentir el primer SILENCIO de esta JMJ.

Algunas frases de esta catequesis, "Arraigados y edificados en Cristo":
- La novedad del cristianismo, gran novedad, novedad absoluta, es que Jesús no es una filosofía, no es un ente superior, ES UNA PERSONA. ES EL HIJO DE DIOS, ES DIOS HECHO HOMBRE.
- La vida que Cristo da al hombre no sólo es la vida futura, es una vida que empieza ya en la Tierra.
- La vida verdadera y la vida eterna están relacionadas, ambas consisten en la relación con Cristo.
-Jesús, es la vida verdadera. Déjale entrar en tu corazón.







Finalizada la catequesis, unos minutos para estirar las piernas, preguntas profundas de los jóvenes, respuestas no menos profundas del Cardenal, y celebración de la Eucaristía en un ambiente, si cabe, de mayor recogimiento.









Al llevar al Cardenal y sus ayudantes al hotel pude comprobar cómo habían quedado impresionados por el silencio y la atención de los chicos durante la catequesis y la celebración.
También se sorprendieron al ver la bandera vaticana en una de las torres de Plaza Castilla.